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NUESTROS FUNDADORES

Los fundadores nominaron al Colegio en homenaje al Profesor Marcelino García Flamenco joven maestro de gran espíritu de libertad, justicia, democracia y respeto.

Este gran maestro nació en San Esteban Catarina, departamento de San Vicente, el día 15 de septiembre de 1888. Se graduó de profesor en la Escuela Normal de Varones de San Salvador y en 1906, dio comienzo a su labor docente en una pequeña escuela de Zacatecoluca. Viajó por varios países centroamericanos desempeñando, en algunos de ellos, el cargo de profesor en colegios particulares y escuelas oficiales.

Durante su permanencia en Costa Rica, trabajó en Heredia, Puntarenas y en Buenos Aires, pequeña población del cantón de la Osa, situada al sur de Costa Rica. Fue un gran maestro con un amplio sentido de la justicia, consciente y preocupado por el destino de sus semejantes.

Entre sus aportes más significativos a la educación se destaca: a) ser el precursor de una pedagogía ética al servicio de la libertad, la democracia, la justicia y la verdad; b) promover la equidad de oportunidades en la educación; c) inspiró el carácter laico de la educación, lo que contravenía los principios de la época, logrando un modelo educativo basado en los fines y objetivos del ciudadano. Falleció en la República de Costa Rica donde descansan sus restos mortales.

Inspirados en los ideales pedagógicos legados por Marcelino García Flamenco, los maestros fundadores Don Rubén H. Dimas, Don Salvador Cañas y Don Francisco Morán, concibieron un Colegio de educación integral, de alto nivel académico y disciplina. Por su ideal educativo adoptaron la coeducación y la educación laica. Esta línea de pensamiento fue verdaderamente una transformación pedagógica en la época y desde entonces ha sustentado la filosofía educativa del Colegio García Flamenco.

Don Rubén H. Dimas

Nació el 27 de marzo de 1898. Realizó sus estudios de Educación Primaria y Primer Curso en el Colegio San Agustín de esta capital, e ingresó posteriormente a la Sección Normal de la Escuela Goicochea en donde recibió el título de maestro en el año de 1913. Inició su actividad laboral en enero de 1914, en la Escuela Padre Delgado, donde se distinguió por su dedicación, entusiasmo y competencia en el ejercicio del magisterio.

Finalizando el año de 1922, el país fue conmovido por una de las campañas políticas más exaltadas de su historia, en la que Don Rubén tomó parte muy activa como orador. El Sub-Secretario de Educación en el Gobierno, que se inauguró el 1 de marzo de 1923, lo llamó para un cargo distinguido en esa cartera de Estado, pero Don Rubén, por dignidad y decoro, no aceptó tal nombramiento y se dedicó en ese año a dar clases en colegios particulares.

Al iniciarse 1924, en compañía de Don Francisco Morán y Don Salvador Cañas, fundó el Colegio García Flamenco, de brillante trayectoria en los anales de la educación del país.

A la caída del General Maximiliano Hernández Martínez, en mayo de 1954, Don Rubén H. Dimas fue llamado para desempeñarse como Sub-Secretario de Educación y a su iniciativa cobró vida el Escalafón Magisterial.

En diciembre de 1958, fue nombrado por el Consejo de Gobierno Revolucionario como Ministro de Educación, y en el poco tiempo que estuvo en el cargo fundó La Casa del Maestro, sueño acariciado por los maestros desde hacía más de 25 años; La Cooperativa del Magisterio Nacional; la Ciudad de los Niños en Santa Ana; la Escuela Normal Rural de Izalco; el Instituto Nacional Central de Señoritas en San Salvador; entre otros.

Retirado del Ministerio, volvió de lleno al Colegio García Flamenco para forjar una juventud promotora del desarrollo económico, social y cultural del país.

Don Rubén vivió cada día, apegado al cumplimiento del deber, formando generaciones de hombres y mujeres salvadoreños, hablándoles cotidianamente sobre el significado de los conceptos de patria, honor, dignidad y deber, pedestales de su vida como maestro, que fue alta, franca y sincera.

Se retiró del Colegio en 1980 y el 19 de julio de 1987 se le concedió el título de Director Emérito, como un reconocimiento a la dedicación de la mayor parte de su vida profesional a esta Institución.

El Maestro Dimas dejó de existir físicamente el 06 de marzo de 1991, legando al país una brillante huella educadora. Decir: “Colegio García Flamenco”, es evocar con respeto y veneración el nombre de Don Rubén H. Dimas.

Don Francisco Morán

Nació el 20 de noviembre de 1898, en la ciudad de San Salvador.

En la docencia y las letras nacionales, el nombre de Don Salvador Cañas constituye siempre un hito de referencia, pues tanto en uno como en otro campo, el maestro y el escritor dejaron la rectitud de su paso, marcando una ruta luminosa en el desarrollo de ambas disciplinas.

Don Salvador Cañas egresó de la Sección Normal anexa a la Escuela Superior Goicochea, en 1913, en la misma promoción de Don Rubén H. Dimas.

Inició su trayectoria magisterial en 1914, en la Escuela Padre Delgado; después otros centros como el Liceo Salvadoreño, recibieron la influencia de su palabra bienhechora, fogosa, dinámica y conocedora. En 1924 junto a los maestros Dimas y Morán, puso los cimientos morales, espirituales e intelectuales de lo que sería con el tiempo el Colegio García Flamenco, en el que se desempeñó como Codirector y Catedrático de Castellano.

Escritor de varias facetas, en las letras se inicia desde la revista "Espiral", fundada en 1921 por los escritores Miguel Ángel Chacón, Julio Enrique Ávila, Enrique Lardé y otros valores representativos de nuestra literatura. De su obra sobresale su labor orientadora en su Cátedra de Literatura y Castellano, forjando el gusto literario y la vocación de muchos escritores y periodistas. Gracias a su sabia conducción, estos nuevos talentos han puesto en alto las facultades desarrolladas y cultivadas por el inolvidable maestro que ocupó un sitial relevante en nuestras letras.

En los últimos años de su vida se desempeñó a la cabeza de la extinta Dirección General de Bellas Artes.

El querido Maestro falleció el 20 de mayo de 1960; más su presencia espiritual, vive siempre en este Colegio.

Don Salvador Cañas

Don Francisco Morán se suma a la fundación del Colegio motivado por la necesidad de un desarrollo democrático del país, y poseído por los mismos ideales de sus dos compañeros: fundar un centro educativo destinado a establecer desde la educación las bases para un estado democrático con respeto por el orden, la legalidad y el más genuino civismo.

Fundada la Institución, las dotes de su carácter contribuyeron a formar aquellas primeras juventudes albergadas bajo las instalaciones del Colegio. Su vocación y su alta visión de educador se manifiestan y han dejado hondos surcos en la personalidad de sus estudiantes, hoy ciudadanos poseedores de grandes cualidades y principios.

Al cumplir el Colegio sus "Bodas de Plata”, el 21 de enero de 1959, le ofrecieron un reconocimiento en "recuerdo y gratitud de las generaciones por él educadas". A mediados de 1967, regresó al Colegio donde siguió dedicado a su misión hasta el año de 1969. En 1970, la escolaridad capitalina, lo eligió "Mi Maestro Favorito" en un concurso promovido por un periódico matutino, y ese año por razones de salud se retiró del Colegio.

Materialmente ausente, Don Francisco Morán, constituye espiritualmente una luz imperecedera que arderá devotamente en el historial de este centro de estudios y en el de la educación nacional, siempre difuminando su ejemplo de claro sembrador de lecciones de alto contenido intelectual, moral y humano.